A estas alturas ya sabemos que las relaciones son un trabajo, es decir, hay que cuidarlas y trabajar en uno mismo y en la relación para poder sentirnos plenos en ellas. 

 

Sin embargo pareces estar destinado al fracaso. 

 

Buscas conexión, anhelas una pareja y cuando llega, se rompe. 

 

Y casi que puedes identificar el punto exacto en el que la relación sufrió una ruptura y sientes que no puedes hacer nada para repuntar, para arreglarlo. 

 

Tienes la sensación  de que acabará, solo es cuestión de tiempo y a partir de aquí, todo va cuesta abajo. 

 

El resto es historia. 

 

¿Te has planteado alguna vez que podrías estar no disponible emocionalmente y que esto es lo que perpetúa estas dinámicas en las relaciones?

 

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Este problema me lo encuentro una y otra vez en mis clientes y hasta lo he vivido yo misma.

 

Es doloroso, porque no sabes distinguir qué es lo que pasa cuando tus relaciones terminan, es esa sensación que tienes pero que no puedes definir.  

 

Además, puede suceder muy temprano en la relación, pero también puedes estar algunos años sintiéndote incómodo según la personalidad, herida de la infancia, tipo de apego de tu pareja, entre otras razones. 

 

La cosa es que si tu no estás emocionalmente disponible, tienes muchas probabilidades de que atraigas a una pareja que tampoco está disponible. 

 

Puesto que esta es tu zona conocida y segura. 

 

Para que puedas evaluar si este es tu caso, te dejo las 7 señales más habituales para que te puedas autoevaluar y además, cómo puedes empezar a superarlo. 

 

Pero antes quiero compartir el motivo por el cual estas no disponible emocionalmente y esto es porque has crecido en un entorno que percibías como inseguro.  

 

Tus padres (o quienes ejercieron ese rol) no estaban emocionalmente disponibles. Y aquí quiero hacer una aclaración: no significa que no estuvieran literalmente no disponibles emocionalmente para tí, pero puede ser que así lo hayas vivido desde tu lugar. 

 

La cosa es que tu aprendes que eso es normal, que eso es el amor.

 

Si la relación más relevante de tu vida, que es la que tienes con tus padres, se muestra de esa manera, como niño, simplemente lo aceptas y lo normalizas.

 

Y de adulto, no te cabrá ninguna duda que esa es la manera de relacionarte. 

 

También esta falta de disponibilidad puede deberse a traumas en otras relaciones.

 

Vamos con las señales

 

1- Te cuesta compartir tus emociones con las personas de tu entorno. Incluso saber lo que sientes en ese momento.

 

Prefieres no expresar tus emociones para evitar opiniones y preguntas, y por ende, un momento incómodo para ti. 

 

Sientes que podrías ser juzgada por lo que sientes. 

 

En general hay también una baja autoestima que te impide compartir tus opiniones y tus emociones porque piensas que son de poca importancia o interés.

 

2- No sabes qué hacer con las parejas (actuales o potenciales) que te cuentan lo que sienten.

 

Te sientes intimidado por las personas que se muestran vulnerables y que de algún modo, te sacan de tu hermetismo.

 

Tiendes a escuchar pero no opinas ni eres recíproco en el compartir.  

 

Si te preguntan te limitas a decir “bien” “más o menos pero ya pasará” sin dejar que el otro entre en el tema. 

 

3- Te atraen (y atraes) personas que tampoco están emocionalmente disponibles.

 

Con estas personas te encuentras a gusto porque no te sacarán de tu zona segura en donde las dos serán herméticas y compartirán lo justo con el otro. 

 

Es una situación familiar para ti y sin riesgos. 

 

Compartir emociones, ideas, planes y anécdotas son formas de intimar con el otro y con estas personas, no lo tendrás que hacer o te podrás mantener en la superficialidad. 

 

4- Siempre buscas una razón para no comprometerte con alguien, para no establecer un vínculo profundo. 

 

Ves las famosas “red flags” o señales de alarma por todos lados en la otra persona. 

 

Esto no quiere decir que no sean reales, pero lo cierto es que siempre estás buscando la excusa o la razón para no intimar con esa persona. 

 

¿Te pasa que buscas mentalmente todas las razones por las cuales no “puedes” estar con esa persona?

 

En definitiva, no le das una oportunidad a esa persona y a la relación con ella. 

 

5- Querrás tener relaciones líquidas.

 

Una relación líquida es la que se queda en la superficialidad. 

 

Son relaciones fáciles de deshacer porque no hay compromisos por parte de uno o de los dos miembros de la pareja. 

 

Por ejemplo: no vivirán juntos, no tendrán una mascota en común, no interactúan demasiado con amigos o familiares de la pareja.

 

Más que vínculos, se establecen conexiones, dice Zygmunt Bauman sociólogo y filósofo polaco que sacó a relucir esta clase de relaciones. 

 

Tenemos cada vez más miedo al sufrimiento que nos causa la ruptura con lo cual elegimos quedarnos con todo “lo bueno” y evitar las partes más difíciles de una relación, como resolución de conflictos, apoyo emocional al otro, compromiso, etc. 

 

6- No te interesan demasiado las personas que se acercan a ti. 

 

Te pone nervioso, no sabes qué hacer con eso y pierdes interés porque han sido ellas quienes se han acercado a ti.

 

Esto puede ser una señal también de tu falta de disposición emocional. 

 

7- No quieres compartirte.

 

No quieres compartir tus pensamientos, tus emociones, opiniones (que como te decía al comienzo, puede haber un tema desvalorización también).

 

No te sientes cómodo, en general, compartiendo cómo te sientes con respecto a algo. 

 

Si has contestado que sí a la mayoría de estas señales, es posible que no estés emocionalmente disponible y que por este motivo, te cueste mantener relaciones o mantenerlas de una manera sana. 

 

¿Qué puedes hacer para estar emocionalmente disponible?

 

Ahora que ya te has dado cuenta que estás emocionalmente no disponible, lo puedes cambiar y lograr así relaciones conscientes, auténticas y plenas. 

 

Ten en cuenta que salir de esta zona segura será incómodo, pero sin incomodidad no hay crecimiento. 

 

Es verdad, aquí te sientes seguro, pero también es cierto que te estás negando la posibilidad de vivir una relación plena.

 

Y aquí entran todas tus relaciones. 

 

Pero la incomodidad valdrá la pena cuando puedas realmente ser tú mismo y tus relaciones sean más naturales.

 

Dejarás de estar todo el tiempo a la defensiva con el desgaste emocional y energético que esto conlleva. 

 

1- Así que lo primero que quiero que hagas es encontrar a una persona o personas pudiendo ser un coach, un amigo, un familiar con la que puedas compartir como te sientes y lo que piensas. 

 

Tendrás que elegir a una persona con la que te sientas seguro, puede ser tu pareja, si ésta es abierta y sincera contigo. 

 

Que no te juzgará al compartir tus opiniones y sentimientos.

 

Comienza por compartir pequeñas anécdotas y cómo te han hecho sentir. Comienza por cosas triviales que no te hagan sentir inseguro o demasiado incómodo. 

 

Estate preparado para encontrar resistencias. Recuerda: tu cerebro es una máquina de predecir y para protegerte e irá al pasado en busca de información para proyectar el futuro, de esta forma, trata de evitar que vuelvas a estar en peligro.

 

Con lo cual, cuando se revive una situación que te llevó a algún tipo de trauma, tu cerebro hará todo lo posible por evitarlo. 

 

Y esa es la resistencia.

 

Quiero que pienses en esto cuando surjan, cuando sientas miedo. Respira y recuerda que solo es un mecanismo de protección.

 

2- Trabaja tu autoestima. 

 

Recuerda que podrías tener desvalorización y que esto te impida compartirte. 

 

Así que aumentar tu autoestima puede ayudar muchísimo en este proceso de compartirte. 

 

3- Debes acostumbrarte a sentir más. 

 

Sí, como lo oyes. Deberás aprender a dejar que las emociones te embarguen y a dejar de esconderte por ello. 

 

Tal vez te vean llorar, tal vez te vean emocionarte o enfadarte, sigue adelante. 

 

Si te sientes incómodo. Vas bien. 

 

Si sientes miedo, inseguridad, exprésalo y no trates de huir, quédate unos minutos, reconoce la emoción. 

 

Nómbrala (lo puedes hacer mentalmente)

 

Y luego ya puedes hacer por gestionarla. No la suprimas ni reprimas. 

 

Ten en cuenta que también podrías sentir vergüenza por tus propias emociones. Todo es válido. 

 

Liberar las emociones es liberar también esas situaciones que nos han traumado y así es como te volverás más disponible emocionalmente y atraerás a personas disponibles como tú. 

 

Recuerda: atraes lo que eres. Y por eso, has de convertirte en eso que buscas fuera, en una pareja o en una amistad.

 

Quiero que tengas en cuenta que tu falta de disponibilidad no es falta de amor hacia tu pareja o amistades así que no hace falta que salgas corriendo (como seguramente has hecho en el pasado). 

 

Sino que, si lo deseas, puedes trabajar en tu disponibilidad emocional para poder disfrutar de tu relación.

 

¡Y también de la nueva versión de ti mismo!

Déjame un comentario que me encantará leerlo. 

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